Le pides cotización a tres productoras por el mismo video y te llegan 2.800, 6.500 y 14.000. Ninguna está mal. Están cotizando cantidades de trabajo distintas, y si no preguntas, ninguna de las tres te va a decir en qué se diferencian.
Estas ocho preguntas convierten tres cifras incomparables en una decisión. Lo que importa no son solo las respuestas, sino con qué rapidez y con cuánto detalle llegan.
1. ¿Quién está en el rodaje, y qué hace cada uno?
Quieres funciones, no un número de personas.
Una buena respuesta suena así: “Un operador de cámara, un sonidista y yo dirigiendo. Para tu rodaje no necesitamos un técnico de luces aparte porque trabajamos en una sola sala.”
Que una persona lo haga todo es una forma legítima de trabajar y es más barata. También es más lenta el día del rodaje y perdona menos cuando algo sale mal. Esa contrapartida está bien mientras sepas que la estás aceptando.
Si la respuesta es un “nuestro equipo” impreciso, vuelve a preguntar. El día del rodaje, el número de manos es lo que determina cuánto se graba.
2. ¿Cuántas jornadas, y cuánto dura una jornada?
Una “jornada” no es una unidad estándar. Para unos son ocho horas, para otros diez, y las tarifas de horas extra varían.
Pregunta en concreto: cuántas horas, cuándo empieza el reloj y qué pasa si se pasan. Eso último es donde las relaciones cordiales se estropean a las 6 de la tarde.
Pregunta también cuánto lleva el montaje antes de que nadie grabe. Si el montaje va dentro de tu jornada, tus diez horas pueden ser seis de grabación.
3. ¿Qué me entregan exactamente, y cuándo?
Pídelo desglosado y por escrito.
Una respuesta completa nombra las entregas y una fecha: un video horizontal de 90 segundos, tres cortes verticales, subtítulos en los dos idiomas, entregado en dos semanas. Una respuesta vaga, “te mandamos el video final”, no es algo que puedas reclamarle a nadie.
Pregunta específicamente por las versiones. La diferencia entre un video y un video más cuatro cortes para redes es bastante trabajo de edición, y sale mucho más barato acordarlo ahora que pedirlo después.
4. ¿Cuántas rondas de cambios entran, y qué cuenta como una?
La fuente de discusiones más común del oficio.
Una buena respuesta tiene un número, dos o tres rondas, y una definición. “Cambiar la música y volver a montar” no es lo mismo que “corregir un nombre en el rótulo”, y un estudio que ya ha hecho esto los distingue sin que haya que insistir.
Sin número, normalmente significa o ilimitado-hasta-que-se-cansen, o una ronda y una factura sorpresa.
5. ¿De quién es el material en bruto, y me lo entregan?
El trabajo terminado debería ser tuyo. El material en bruto es negociable más a menudo de lo que la gente cree, y conviene preguntarlo igual.
Esto se vuelve caro dieciocho meses después, cuando quieres reeditar y el material vive en el disco de otro. Si ellos se lo quedan, pregunta cuánto tiempo lo guardan, porque “todavía lo tenemos” y “lo borramos al año” son las dos respuestas habituales.
6. ¿La música está licenciada para el uso que le voy a dar?
Aburrido, y es el que produce problemas de verdad.
Una pista licenciada para uso orgánico en redes no está necesariamente licenciada para publicidad pagada. Si piensas poner dinero detrás del video, dilo antes del montaje, no después. Los líos de derechos aparecen en el peor momento posible, que es cuando el anuncio ya está corriendo.
7. ¿Puedo ver tres piezas terminadas como la mía?
No un reel de mejores momentos. Un reel son los cuatro mejores segundos de todo lo que han grabado en su vida, y todos los reels se ven bien.
Pide tres videos completos del tipo que estás encargando. Si quieres un testimonial, pide testimoniales. Un trabajo comercial precioso no te dice nada sobre si saben poner cómodo a un cliente nervioso en su propia oficina.
Fíjate en lo que los reels esconden: cómo se sostiene la pieza entera, si el audio es consistente, y si el final aterriza o simplemente se corta.
8. ¿Qué pasa si algo sale mal?
La locación se cae. La persona que sale en cámara se enferma. Llueve el día del rodaje exterior.
Estás escuchando si lo han pensado. Política de reprogramación, condiciones del depósito, si hay respaldo del equipo clave. Un estudio con recorrido contesta esto de inmediato, porque todo eso le ha pasado.
Las dos respuestas que deberían hacerte frenar
Una cotización sin desglosar. Un solo número por todo significa que no puedes saber qué se recorta cuando pides bajarla, y que no la puedes comparar con la de nadie más.
Reticencia a dar una fecha. El plazo es la promesa que más se incumple en video. Quien ha entregado con regularidad tiene el número listo.
Antes de preguntar nada de esto
Ten lista tu parte. Cambia la calidad de las cotizaciones que recibes:
- Para qué es el video y dónde se va a ver
- Cuánto dura más o menos, y si eso es un límite duro
- Dónde se graba
- Para cuándo lo necesitas
- Cuál es tu presupuesto de verdad
Con lo último conviene ser directo. Los productores no están intentando gastárselo entero. Saber la cifra les permite decirte qué es posible dentro de ella, y un productor trabajando a ciegas va a cotizar la versión que lo protege, que es la cara.
Cómo respondemos nosotros
Grabamos video por Nueva York desde un estudio en el Bronx, así que toma esta sección por lo que es. Pero estas son las preguntas que nos hacen, y lo justo es contestarlas.
El equipo depende del rodaje, y te decimos quién va y qué hace cada uno antes del día. Cotizamos desglosado, para que veas qué parte es la grabación y qué parte la edición. Las entregas y las fechas van por escrito, incluido cuántos cortes para redes y en qué idiomas. En video entran hasta dos rondas de cambios, y lo que se entrega es la pieza terminada y no el material en bruto. Trabajamos en inglés y en español, y hay maquillaje en el set en los rodajes donde sale gente a cámara, que importa sobre todo con quien no está acostumbrado a que lo graben.
Para lo multicámara trabajamos con cuatro cámaras en switcher, lo que significa que el montaje arranca de algo ya armado en vez de horas de archivos sueltos.
Y si creemos que la versión que describes cuesta más de lo que hace falta, te lo decimos antes de cotizarla.
Cuéntanos qué necesitas y te devolvemos una cifra desglosada.
También puedes leer cuánto cuesta el video en Nueva York por tipo, o, si lo tuyo es el podcast, las siete preguntas que conviene hacerle a un estudio.